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Se develó el misterio de la longevidad de los primeros Seres Humanos

Se develó el misterio de la longevidad de los primeros Seres Humanos

 

Según el libro del Génesis, capitulo 5,  Matusalén vivió 963 años y engendró a Lamec a la edad de ciento ochenta  siete años. Fue el más longevo de los patriarcas del Antiguo Testamento, aunque Noé llegó a vivir 950 años y Adán hasta los 930. Por 1.500 años después de la creación, los hombres vivían vidas tan largas que la mayoría era o contemporáneo del primer hombre, Adán, o personalmente conocían a alguien que lo era. Los diez patriarcas (excluyendo Enoc) que precedieron al gran diluvio vivieron un promedio de 912 años excepto Lamec que murió a los 777 años de edad.

También se encuentran menciones similares de largos ciclos de vida en la literatura secular de varias culturas antiguas como la de los babilonios, griegos, romanos, indios y chinos.

Algunos dicen que la longevidad se debe a una confusión entre los ciclos lunares con los solares por lo que la edad de Matusalén seria de 72 años. Del fin de la longevidad, algunos encuentran explicación en la cólera de Dios que se materializo en el Diluvio.

Sin embargo, durante los 1000 años después del diluvio, la Biblia registra una disminución progresiva en el tiempo de vida de los patriarcas, desde Set que vivió hasta los 912 años hasta Abraham que vivió hasta los 175. De hecho, Moisés llego hasta los 120 años y esto era inusual en su tiempo donde lo común era llegar hasta los 60 años.

Ya en el siglo XX, los seres humanos tenemos la posibilidad de saber cómo fueron realmente esos “supuestos misterios” gracias a los descubrimientos del Profesor J.Tomás Zeberio. Este investigador Argentino nos explica en su libro “. . . Y el Mundo Comenzó !” el motivo por el cual los primeros seres tardaban muchísimos años en reproducirse.

En uno de los muchos diálogos entre los dos protagonistas principales del cuento, el Creador y Maes, así lo expresa. Esta enseñanza tiene lugar mucho tiempo después de haber sido creado el Planeta Tierra y sus primeros seres :

“Cierto día, Maes preguntó : “Ya ha pasado mucho tiempo sin que la especie se reproduzca, Maestro,  qué es lo que pasa?”

“Nada importante, Maes. Sucede que la especie receptiva que los humanos llamarán “mujer” y la especie activa que llamarán “hombre” solo tienen como células heredadas las aportadas por los animales. Esas células formaron el primer cuerpo pero para reproducirse tendrán que llegar a una sutilización de acuerdo con la nueva especie. Para que eso se logre pasarán muchos años. Recuerda que por el momento no tienen otras células superiores como para poder alternar; las mujeres sólo estarán en condiciones receptivas después de más de ciento cincuenta años terrestres y se mantendrán en ese estado casi hasta los cuatrocientos años terrestres. Pero a medida que se vaya enriqueciendo la atmosfera con todas las células de inteligencia corpórea, podremos ir acercando otras células espaciales, que aún no hemos empleado, para que vayan movilizando esas células en la atmosfera dándoles un movimiento superior. De ese modo cuando tomen otro cuerpo, éste tendrá una vibración superior al de los animales  y la zona receptiva de las mujeres estará en condiciones de reproducir en menor tiempo…” (sic)

“Con respecto a los años, te diré que llegará un día en que el cuerpo logrará equilibrar su tiempo al perfeccionar sus células corpóreas. Lo mismo sucederá con respecto a  los alimentos. Al principio, cuando sus células corpóreas no  estén muy sutilizadas, necesitarán gran cantidad de alimentos. Pero cuando sus cuerpos lleguen a ser cada vez más perfectos y su metabolismo mucho más sutil, podrán extraer de los alimentos la totalidad de su riqueza. En ese momento los seres humanos con menos cantidad abastecerán su cuerpo con mayor beneficio que cuando comían mucho y extraían menos riqueza. Por eso también su tiempo de vida llegará  a equilibrarse cuando su cuerpo pueda mantener todas sus células en acción. . .(sic)

 

Vitral medieval de la Catedral de Canterbury, Kent, Inglaterra que representa a Matusalén. Wikipedia.
Textual del libro   …  Y el Mundo Comenzó!  de J.  Tomás Zeberio y Dorotea Büttner-Zeberio, 2003
Fundación J. T. Zeberio, Argentina, páginas 103, 104 y 105.
 
Inés (Ayelée) Correa Arce
Marzo 2021
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